Que miras? ¡Es mia!

Que miras? ¡Es mia!

martes, 5 de enero de 2010

El Bondage, "a modo de historia" desde la mente de una mujer, pero escrito por un hombre.

En un momento cualquiera, en una intimidad de dos, con una total desnudez, con la belleza de un cuerpo de mujer solo, sin nada mas, ella y un gran manojo de cuerdas.

¿Por que sera que embellece tanto a la mujer estar atada? ¿Por que sera que la mujer siente tanto con esa sensación de tiras vegetales entrelazadas aprisionando su cuerpo, limitando su movimiento y posturas? ¿Por la seduce tanto, la hace sentir tan perra y a la vez entregada, por que se siente viva y ve que es mas rebelde que nunca, sin embargo deja que su mente sea doblegada?


Siempre he creído que es algo genético, deduzco aunque ignoro los motivos que en épocas importantes de la evolución del ser humano, la mujer paso mucho tiempo atada, hasta que acabo relacionándolo con conquista, con doma, con lucha por ella, y se canso de probar con continuas escapadas y también provocaciones al hombre, pero bueno, esto es solo una teoría, "a saber".


¿Que siente una mujer con el bondage, antes, durante y después? Mejor "que lo cuente ella", así que lo expondré como yo creo que lo sienten como si fuera ella misma contándolo, al menos creer que es así, es lo que creo que me hace estar mas o menos acertado.

La escena:


No se como empezó, pero ya había habido diferentes practicas ese día y estaba un poco cansada, agradecí en receso, El, es el que decide que va a suceder, casi nunca me anticipa nada, siempre estoy en incertidumbre, y ahora me dijo que permaneciera de pie, le veo trastear en sus cosas, y empieza a sacar sur cuerdas, bien enrolladas, cuidadas, ordenadas y de alguna forma marcadas por longitudes, se le ve con la decisión que da la seguridad de lo que va a hacer, en el fondo como cualquier hombre que tiene grandes aficiones parece un niño grande, si, pero mas cabrón.


Lo primero que le veo en las manos, es una cuerda de 4 metros el me dijo que media eso, que tiene una horca en un extremo, la usa para estrangularme con ella poniéndola alrededor de mi cuello apretándola y tirando de la cuerda, la mantiene tensa y apoya la mano que tira de ella sobre mi cabeza, así noto como mis venas se hinchan, y mi sienes palpitan, y el viene a besarme, besos que deseo pero que no logro disfrutar, estoy un poco mareada, y veo sus ojos, y me digo es malo, y siento como mi sexo se encharca, no lo puedo controlar, el sabe que hace siempre, pasa un rato jugando así, y después coge otra cuerda, y ata mis brazos cruzados a la espalda, quita la horca, y pasa la cuerda desde mis brazos a la espalda y da una vuelta pasando por mi cuello y vuelve a atarla detrás, esto hace que a la altura de la unión de mi cuello con mis hombros se cree una presión que corta levemente mi circulación sanguínea, y empiece a sentir como una especie de trastorno hipnótico, y empiezo a encharcarme mas, y ya no soy yo, soy su juguete, solo me resta esperar que juegue conmigo y acabe cuando se canse.

Pasa la cuerda alrededor de mi cuerpo, por debajo de mi pecho, ajustado al pliegue de forma que mis pechos tapen en ese lugar las cuerdas, y después da otra vuelta completa pasándolo por arriba de ellos, coge un extremo de la cuerda y reafirma esas dos cuerdas sujetándolas de delante a atrás varias veces bajo mis axilas, y ya tengo mi sujetador particular de cuerdas, las cuerdas están relativamente flojas, salvo la de mi cuello, que me hace a cada momento estar mas ida y encharcada.


Acabado lo anterior, da unas vueltas a mi alrededor, tira de aquí y de allá, comprobando que las cuerdas cumplen su cometido, y murmura casi que apenas se le escucha, que linda estas.


Me lleva cogida del brazo al suelo, y me pone de forma que me siento sobre mis pantorrillas y mi pecho toca mis rodillas, y después pasando una cuerda por mi cintura, hace que acabe en la parte frontal y al ser la cuerda doble pasa por entre mis piernas esa cuerda, la ata detrás vuelve adelante, y vuelve de nuevo atrás, mi coño apretado con contundencia, queda bien tapado sujeto y también abierto por seis cuerdas, a estas alturas solo deseo ser penetrada y sentir orgasmos, el me enseño correrme a una orden, me da esa orden y yo solo puedo que obedecer y siento mi primer orgasmo, que no bien termino se convierte en otro al escucharle decir, ¡quiero otro dámelo, empalma ambos!, casi sin escucharlo, pero con tal contundencia que me parece un grito.


Ya tengo mi lencería de cáñamo.


Me gusta como me siento, atada como un animal, entregada, encharcada, expectante, ida. Noto como pasa otra cuerda y sujeta rodeando mi espalda y pasando por entre la parte trasera de mis rodillas sujetándome en esa postura de forma compacta, las cuerdas esta sujetas, pero no molestan solo noto la opresión de las de los hombros junto al cuello que a cada momento cumplen mas con su función, mi estado hipnótico es total, estoy consciente pero ida, me gusta esa sensación de abandono y estar atada como una perra, si, con todas las letras, como una perra. Ha terminado de atar esta ultima cuerda, y como si fuera un paquete coge esta ultima cuerda y tira de ella, y me eleva casi del suelo como si fuera un paquete, y me suelta de nuevo, parece que todo esta a su gusto, sujetando mi culo me lo eleva, y al tiempo mi cabeza da con una de mis mejillas en el suelo, mi ano apunta al techo, siento la maravillosa sensación que recorre mi cuerpo al sentirme así, expuesta, ofrecida, vulnerable, frágil y para el.

Coge su vara, y me da, uno, dos, tres, cuatro, cinco y seis, DIOOOOOOOOOOOOS QUE SUBIDON, me acaba de hacer volar, duele aun, pero van pasando, queda la sensación de la reacción de mi cuerpo a la sorpresa, la acción y el dolor agudo, y después esa extraña sensación de autosuficiencia y poder, mezclado con deseo... cuando empiezo a notar que ha aflojado las cuerdas y entra en mi ano. Ahí tiene a su perrita, expuesta, abierta, y entregada para lo que el quiera, a quien no ha sentido esto nunca, poco puedo decirle, pero en pocas ocasiones una mujer se siente mas hembra y perra, a la vez que caliente. Sigue en su dedicación, ahora me penetra vaginalmente, se deleita, con paciencia, en cada orificio, los alterna, y lo disfruta, de cuando en cuando me ordena que me corra, y yo....¿que otra cosa puedo hacer, que aceptar esos premios en forma de placer que me regala por ser de el? Y siento uno detrás de otro los orgasmos.

Después se sienta delante de mi, con sus piernas abiertas, me coge del pelo en un manojo, tira de ellos sin piedad alzando mi cabeza, y glotona dejo que su pene entre en mi boca pasando mi garganta y siendo paciente ya que el sabrá cuando volver atrás para repetir tantas veces le apetezca hacerlo, mientras de cuando en cuando le oigo decir con decisión y firmeza... ¡Guarra correte! Una y otras vez, hasta que quedo extenuada, caso que el nota, me deja beber su semen, y me desata, para dejarme así cansada, agotada, ida, sucia y son su sabor en mi boca, tirada en el suelo como la perra que me deja ser.

Me gusta y apasiona el bondage, pero de la forma que el me hace sentir, y con sexo, todo el que pueda y mas.

Espero que “el pensamiento” de “mi amiga” os haga saber que se siente en una escena de Bondage de una sumisa y su Dom, a quien no lo haya sentido aun.

Un beso

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