Que miras? ¡Es mia!

Que miras? ¡Es mia!

jueves, 26 de agosto de 2010

La piedra

En uno de mis relatos, coloque una piedra en un rincón de un recóndito pinar, una zona envuelta de matojos compactos y pinos pequeños y grandes, un espacio de unos veinte metros envuelto por todos lados de forma que lo hace "intimo" con un viejo pino alto de corteza cicatrizada, esta piedra a modo de altar en forma cuadrangular y de granito irregular, parecía haber sido usado en otros tiempos para hacer fuego y quizá al estar unos 70 cm sobre el suelo como mesa. Yo la iba a utilizar como lugar de tortura en sesiones ocasionales D/s con mi pequeña, y en esta ocasión la lleve al mismo lugar donde ya estuve con ella, pero con los ojos bien vendados, "a ciegas" y procure crear un aura de misterio y de peligro en todo el camino mientras nos dirigíamos allá.

A veces tendemos a creer que las sumisas solo sienten nuestros estímulos, nada mas erróneo que eso, ellas sienten por si solas, solo estimulamos con nuestros actos y con las intenciones que les transmitimos lo que ellas pueden sentir, todo esta dentro de nosotros, las cosas externas solos nos activan. Saber esto nos permitirá conocer mejor las reacciones de los demás.

En esta ocasión le hice ver que el "equipo" pesaba, una gran maleta de lona con ruedas, pero con correa para colgar del hombro, de aspecto repleto y pesado, y silencio cuando lo metía en el maletero, una seriedad divertida en mi rostro pero no por ello imponente e impasible, ella sabe que mi frialdad en las cosas que hago es absoluta, creo que es lo que mas le gusta de mi.

Llegamos a un desvió, y cojo un gorro de nieve de material sintético que tengo, es de cuadros de aspecto "algo árabe" pero que no le dará calor precisamente por eso, por su composición acrílica y el poco rato que lo llevara puesto y se lo pongo de forma que si cruzamos con alguien no se note que sus ojos están cegados. Llegamos al lugar y salgo del coche, cojo la maleta que aun teniendo ruedas debo cargar sobre mis hombros, la ayudo a salir del coche y le digo cierra los ojos, y pongo un antifaz cegado que se sujeta con una cincha de material elástico, le sera mas cómodo y ahora ya estamos "solos" termino y le digo ¡ cógete a mi brazo! y así a remolque la llevo despacio para evitar un tropiezo, sintiendo como su respiración se altera, cuando estoy alejado un poco de miradas imprevistas, paro y toco su sexo, esta totalmente encharcada y sus labios indican también temor y nerviosismo, está "en la forma adecuada".

Llegamos al lugar, y evito que nada le recuerde donde estamos, no quiero que lo relacione, por lo que digo.. espera que aquí parece que estaremos bien, y a solas. Separo ampliamente el paso para que ella no recuerde que la vez anterior "costo pasar" con mi hombro, la ayudo a pasar y la ayudo a avanzar, y estando cerca de la piedra le digo que pare ahí y espere.

Abro la maleta procurando que se oiga el zip de la cremallera en toda su longitud, y saco lo primero mi porta- planos que cabe entero de largo, y un fardo de cuerdas envueltas en una tela de cuadros que la mantiene siempre protegidas cae al suelo con un ruido sordo. Cada acto que hago procuro que cree en ella alguna emoción. Saco antes que nada una bandolera donde llevo todas mis cosas de medical, y le digo "sabiendo que ella la recnocera" sujétala, y la deje en sus manos. A estas alturas sus piernas tiemblan, y su aspecto frágil y vulnerable aun sin verle del todo la cara la hacen estar preciosa. Hoy sera un día largo digo en voz alta..... ¡Soy malo lo se!.

Me acerco a ella, la desnudo totalmente dejando la bandolera aun en sus manos, quiero que presienta que hoy habrá medical, y que empiece a temerlo, quiero que todo su organismo entre en contradicción, y quiero que sepa que sabemos ambos que estoy provocando sus instintos vía el temor, el deseo y sobre todo mi capacidad de realizar cualquier cosa que haya ideado sin pasión, solo con la dedicación y entrega adecuada.

Acabo de ordenar todo en un sitio cercano a la piedra para que no estorbe, cojo una pequeña pieza de tela de hilo que llevo (resto de una sabana que desgraciadamente se rompió muy nueva), y coloco ese pedazo de tela de hilo negro sobre la piedra a modo de mantel, la acerco, la ayudo a ponerse sobre ella de espaldas procurando que su cabeza quede ligeramente mas alta que el cuerpo, y que sus piernas queden dobladas y abiertas, y comienzo a sacar cuerdas. Ato primero sus muñecas que después llevo hacia atrás y detrás por encima de su cabeza y apoyadas en la piedra, y después cojo una cuerda larga que paso alrededor de toda la piedra atándola con fuerza y con un extremo sujeto sus manos en esa forma, el extremo de otra cuerda ata su cuerpo sujeto a la piedra `por los codos, y sobre su pecho, teniendo toda la parte superior de su cuerpo sujeta impidiéndole levantarse. Otra cuerda sujeta su vientre y su cintura a la piedra, me detengo un largo rato y la miro. Esta preciosa, sus pechos caen a ambos lados, sus pezones erectos, su vientre nervioso, su pecho excitado su estado empieza a animalizarse, ¡esta encantadora! y ¡sujeta!.

Con paciencia ato sus rodillas dobladas, unidas sus pantorrillas a sus muslos, y después ato sus rodillas separadas y abiertas a la cuerda que rodea la base de la piedra, y ato sus pies planta con planta de forma que debe quedar totalmente espatarrada. Ya esta lista para LO QUE YO QUIERA.

El primer utensilio que saco una paleta de cocina plana que compre en una tienda de cosas de mimbre y madera, aun recuerdo el día que la compre, me resulto muy "interesante" es mi sistema de "anestesia local" unos golpes sobre los labios mayores y en la parte interna de los muslos cerca de las ingles adormecen y estimulan la zona, empiezan a hacerse oir sus gemidos, de cuando en cuando paraba y observaba, su estado de animo, y su excitación, y viendo que todo era correcto seguía, quizá 30 golpes sobre sus labios mayores eran suficientes pero quería saber de su estado sexual, así que ordene... ¡Guarra córrete! y vi como reacciono al momento como un resorte, como su cuerpo intento arquearse, como su cintura intentaba moverse y como su pubis se elevaba y dibujaba lineas en el aire y se corrió, "estaba lista".

Saque una sutura de color blanco, el color de la pureza, con una aguja del 6 de doble sección triangular y redonda, y poniéndome unos guantes de látex deposite la aguja sobre esa limpia tela negra, saque un bote de alcohol y tome un exagerado trozo de algodón lo empape bien y limpie con dedicación la superficie externa de sus labios mayores y sus ingles, evitando "en lo posible" que tocara la mucosa del interior de sus labios, y procedí a coser, clavando con firmeza y decisión la aguja mientras presionaba ambas partes de un labio mayor, atravesaba cada vez la piel de cada lado saliendo por el otro lado pasando así cada vez dos veces la piel y tensando el hilo hasta dejar solo unos 3 cm sin pasar, luego el otro labio, y uniendo con los dedos ambos labios tensaba el hilo, y vuelta a comenzar, así hasta cuatro veces ocho puntos, dieciseis entradas y salidas en la piel desde la parte de fuera hasta antes de tocar la otra parte para salir. La estaba cosiendo en vivo, cerrando la parte de sus genitales evitando así que fuera posible la penetración, termine totalmente, ajuste la sutura, la uní anudándola y me dedique a calmarla, acariciando su cara, sus mejillas, y sus pechos, su vientre y su pubis, ella solo había gemido y siseado en cada perforación, pero había aguantado "el tirón" era una jabata, me  acerque a su oreja y dije, quiero tres orgasmos seguidos, dámelos, son míos, me pertenecen dámelos, espero, y ella cambiando totalmente su estado, empezó a sentirlos uno a uno, uno detrás de otro, y los tres me los regalo, los disfrutó para ambos, los disfruto para mi.

El estado en el que estaba, en el que la sentía, me hacia crear para ella, así que saque mis pinzas, y empece a decorar su cuerpo, primero alrededor de sus pezones, en sus costados, sobre a linea de su ombligo, sobre su vientre creando una forma oval, en su clítoris, y en cada 5 pinzas colocadas ordenaba un orgasmo que obtenía al instante, ella era mía, para mi, para lo que yo quisiera. Sabia que necesitaba de consuelo, así que ladee su cabeza, quite mi pantalón y mi slip, y le di mi polla para que mamara, se sereno y se consoló, y decidí que no me controlaría y que le daría mi semen se lo había ganado, y deje que golosa se alimentara con el, daba gozo observar su estado, ver esa gran mujer, cosida, totalmente impenetrable, pinzada y corriéndose cada vez que se lo indicaba, entregada a cualquier acto que deseara por extremo que fuera, me hacían sentir la voracidad de los mas perversos instintos animales que el ser humano conserva en su interior, y me permití disfrutarlos con ella momento a momento.

Continuara!!

Mujer Salvaje

En stand by, "lista"

Sabes como soy ¡hazme salir!

Un beso

1 comentario:

  1. ains, ese gorrito que me encanta!...

    Esto... la piedra la voy a poner en el jardín!!

    Te beso

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