Que miras? ¡Es mia!

Que miras? ¡Es mia!

lunes, 8 de noviembre de 2010

Hace tiempo

En una ocasión hace unos años en el sur de Chile, en una excursión en solitario para ver zonas alejadas que me recomendaron por muy bonitas y solitarias, tuve una experiencia. Esta experiencia fue que caminando por una ladera bastante regular, casi plana, se fue estrechando de tal forma que al final solo quedaban unos escasos 15 cms para continuar, a la otra parte volvía a crecer, y para pasar era solo caso de apegarme bien a la pared y continuar hasta llegar a la zona que volvía a ensanchar de nuevo.

Fue una estupidez, estaba solo, con la energía vital recorriendo mi cuerpo, la adrenalina motivandome a la locura que cometí de "venga voy" el valor que le eche se convirtió en loca osadía y me encontré en una situación un tanto delicada, 10 metros de caída sobre copas de arboles, miedo a volver hacia atrás y riesgo de ir hacia adelante, nadie en mi entorno, totalmente solo, en una zona que es deshabitada, y ahí, no se cuanto pase, ¿20 minutos? ¿media hora? no lo se, pero estaba paralizado, atemorizado, indeciso, y fuera de mi, había cometido un error que podía acabar con mi vida, si iba adelante podía morir, y si volvía hacia atrás también, cualquier opción era de riesgo, y yo lo veía aun peor, estaba al borde del colapso, ¿como había llegado a esa situación?.
El sentido común, y la aceptación de lo que ocurriera me hizo tomar una decisión y muy lentamente volví hacia atrás, era el camino mas conocido, girar la cara podría haber hecho que separarme de la pared hiciera que mi mi mochila descompensara mi equilibrio y no lo hice, volví hacia atrás cm a cm, asegurando cada movimiento fue interminable, y fue realmente agotador, cuando salí de ese atolladero solo pude dejarme caer al suelo y recuperar el ritmo de mi respiración y de los latidos de mi corazón. Por supuesto que aun siendo tarde volví al pueblo y termine con esa escursión en solitario que tenia que haber durado dos días mas.

Pero no fue todo negativo, al contrario, me sentí mas vivo que jama en la vida, y ese día comprendí cuan frágiles somos y que las cosas importantes de la vida solo se pueden sentir dentro de nosotros, aunque las manifestemos y las comentemos o mostremos, y que solo estamos en casi todas las facetas de la vida, y que desde entonces no necesito a nadie, salvo por protegerlo, compartirme con el, y ayudarlo a crecer, ya que de verdad, yo no necesito nada de nadie. Salvo cuidados si algún día no me puedo valer por mi mismo, pero hasta ese momento, a nadie necesito, nadie me hace falta, mi vida es solo mía y para mi y de nadie mas.

Pero.. bien venida sea la persona que me haga sentir la necesidad de sentir la felicidad de que camine a mi lado, ni se imagina lo que recibirá de mi, "por que tanto tengo, como puedo dar".

Un beso

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Al haberme equivocado de post, lo he borrado y lo he dejado donde debía.

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